Reserva tu espacio
¿Qué necesidades tiene la criatura? ¿Y yo? De esas necesidades, ¿cuáles solamente las puedo cubrir yo directamente? ¿Cuáles podría delegar en otras personas/entidades? ¿En quiénes? ¿Cómo me puedo poner de acuerdo con ellas?
Las
madres* nos
preocupamos por atender a nuestrxs peques y nuestros quehaceres pero,
a menudo, descuidamos nuestras necesidades personales. ¡Cuántas
veces nos dicen las madres* que no tienen vida social! Y cuántas
veces las madres* no logran compaginar la maternidad con una vida
laboral o simplemente con alguna afición. A menudo tendemos a pensar
que sería egoísta dejar a nuestras criaturas con alguien para hacer
algo que no tenga nada que ver con la maternidad, por frases hechas
como "si no trabajas, sólo cuidas a tus hijxs", entre otras perlas.
Otras veces son
las cuestiones económicas las que nos limitan. Pero disponer de un
tiempo determinado para nuestro desarrollo profesional y otro tiempo
para el desarrollo personal es algo que repercute positivamente en
nuestro clima de crianza. Porque ayuda a eliminar la sensación de que
lxs peques, la familia y el hogar impiden que nos desarrollemos.
Planea cuántas horas al día, a la semana o al mes necesitas para hacer lo que tienes que hacer y cuántas para lo que te gusta hacer. Calcula qué necesitan tus hijxs durante esas horas, cómo y quién se lo podría proporcionar y si vas a tener que pagar o sacrificar algo a cambio. Explícales el plan a todxs lxs implicadxs y comprometeros a cumplir esas horas. Se aconseja empezar con horarios rígidos hasta que se haya consolidado la cultura de "mamá* tiene su propio espacio".
